Villanueva de los Infantes

Inspiración literaria

Nadie parece saber a ciencia cierta que milagro se ha obrado para que en esta pequeña localidad ubicada en un apartado rincón de la provincia de Ciudad Real se hayan podido entrelazar una serie de circunstancias que la convierten en foco de atracción para los amantes del arte en general y de la literatura en especial.

Vista nocturna de la Plaza Mayor con la Iglesia de San Andrés al fondoSeguramente habrá tenido mucho que ver el hecho de que Villanueva de los Infantes ha ejercido, y aún ejerce, la condición de cabecera de la Comarca del Campo de Montiel, foco administrativo, económico y cultural en los siglos XVI y XVII. Gracias a esto, por la ciudad han circulado a lo largo de los siglos multitud de personajes notables que han aportado su inventiva y su hacienda para crear esta joya urbanística y monumental que habitualmente sorprende a aquellos que la pisan por primera vez.

Entre todos ellos destaca un nombre que nos dejó su ingenio como patrimonio intangible para la eternidad. Se trata de D. Francisco de Quevedo y Villegas, que llegó con su aguda mente y su achacosa anatomía en el ocaso de su vida por mor de su condición de Señor de la Torre de Juan Abad, localidad próxima de Villanueva de los Infantes, y especialmente por los recelos que en la Corte Madrileña  habían suscitado su aguda lengua y su hiriente pluma.

Por ello vino a querer el destino que D. Francisco de Quevedo expirase en una celda del Convento de Santo Domingo de Villanueva de los Infantes un 8 de septiembre de 1645. Esta celda, conservada con mimo puede ser contemplada hoy en día por todos los visitantes que se acercan a la localidad. Sus restos se enterraron en la Iglesia Parroquial de San Andrés, en la capilla de los Bustos. Allí estuvo enterrado durante 150 años hasta que se trasladaron a un osario común en la cripta de Santo Tomás, perdiéndose así la identidad de los famosos restos de Quevedo hasta que, recientemente, un equipo de la Universidad Complutense de Madrid ha recuperado e identificado parte de los restos del autor del Buscón, porque debido al gran deterioro no se ha podido recuperar el esqueleto completo. Ahora Quevedo descansa de nuevo en el lugar de su primer enterramiento, la cripta de los Bustos.

Pero no solo Quevedo pudo inspirarse y escribir alguna de sus obras en Villanueva de los Infantes, sino que curiosamente en esta misma ciudad coincide con el célebre Cervantes, que se refirió a esta ciudad como el lugar de La Mancha, de donde era originario Don Quijote. Las aventuras del Quijote tienen lugar principalmente en La Mancha:
El Campo de Montiel: cuando el famoso caballero Don Quijote de la Mancha... subió sobre su hermoso caballo Rocinante y comenzó a caminar por el antiguo y conocido Campo de Montiel...
El Camino Real de Andalucía, que unía Toledo con Córdoba.
- En la Segunda Parte, Don Quijote sale fuera de La Mancha para llegar a Barcelona a través de Aragón, aunque sólo se cita el Ebro.

Cervantes situó a este personaje universal en La Mancha (una tierra que el conocía bastante bien por sus continuos viajes entre la Corte y Andalucía)  como manifestación de ese espíritu caballeresco existente en nuestras tierras colonizadas mayoritariamente por las órdenes de caballería.  Don Quijote conocía perfectamente el código de caballería: justicia, equidad, lealtad, integridad, prudencia, generosidad, amabilidad…. De ahí que es fácil pensar que Don Quijote de la Mancha tiene su razón de ser en nuestra tierra de caballeros.

Típica casa señorial. Palacio de los BallesterosUn concienzudo estudio El Quijote como sistema de distancias/tiempos realizado por especialistas de la Universidad Complutense ha determinado que ese lugar de la Mancha es Villanueva de los Infantes, cabecera del Campo de Montiel, una comarca geográficamente e históricamente muy bien definida, por donde pasa el camino real de Madrid-Toledo-Granada.  Según Cervantes cuando el famoso caballero Don Quijote de la Mancha... subió sobre su hermoso caballo Rocinante y comenzó a caminar por el antiguo y conocido Campo de Montiel... Cervantes era un enamorado del Campo de Montiel. Lo cita hasta en cinco ocasiones en la obra, cuando no hay constancia histórica de que pasara mucho por allí. Cuando establece distancias geográficas, confluyen en el centro geográfico del Campo de Montiel. Al leer cuidadosamente la obra, estos investigadores fueron sacando  unas variables como por ejemplo, las distancias que se cuentan en la novela entre pueblos o el tiempo que tarda Don Quijote en llegar de un lugar a otro.  Un elemento esencial fue la velocidad a la que cabalga Rocinante. Revisaron todas las propuestas que cifran las leguas que se pueden recorrer al día a caballo. Lo normal es que se puedan recorrer 50 kilómetros diarios. Pero Rocinante iba a la mitad de un caballo normal, según se cuenta en la novela. Y así, analizando distancias, tiempos y velocidades, llegaron a Villanueva de los Infantes. Adivinaron el acertijo. Los investigadores buscaban pueblos pequeños, aldeas cerca de El Toboso. No podían imaginar que fuera Villanueva de los Infantes, población de 6.300 habitantes. Al final ni lo uno ni lo otro, ni localidad pequeña ni cerca a El Toboso. En el estudio se ha incluido Argamasilla de Alba (los versos laudatorios de los académicos de Argamasilla con los que concluye la primera parte, hacen suponer que Don Quijote era de este pueblo. El Quijote de Avellaneda así lo corrobora) y Esquivias por su famosa tradición cervantina (Aquí contrajo matrimonio y pasó algunas temporadas con su mujer. Se cree que Cervantes se inspiró en el tío abuelo de su mujer, Alonso Quijada, fue un hidalgo que se transformó por la lectura de los libros de caballería).

Así que finalmente se cumple la profecía de Cervantes quien es premeditadamente impreciso, como dice en el prólogo: por dejar que todas las villas y lugares de La Mancha contendiesen entre sí por ahijársele y tenerle por suyo...

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