Estas tierras fueron ocupadas desde el Paleolítico, donde los nómadas dedicados a la caza y a recolectar, encontraron en estas llanuras cuarcitas con las que hacer sus útiles, además de abundante agua y caza.
La etapa de mayor personalidad es la Edad del Bronce (“Bronce de la Mancha”), entre el segundo milenio a.C. hasta el 800 a.C. en la que se desarrolla la cultura de los “castellones”, o “poblados de altura”, siguiendo los ejes fluviales y las “motillas” (poblados fortificados de la llanura, en zonas de acumulación de aguas a través de los afluentes del Guadiana).
Hacia finales del siglo VIII a. C comienza una nueva etapa en la que cada región peninsular evoluciona de forma independiente, al fusionarse el sustrato indígena con diversos pueblos del Mediterráneo. Entre los siglos VI- III a.C. los iberos, llamados en esta región oretanos, alcanzan su mayor apogeo, al intensificar las extracciones de minerales y mejorar la agricultura aplicando técnicas más especializadas.
Los romanos, tras la II guerra púnica, se anexionan estos territorios y para romanizarlos necesitan una extensa red viaria que facilite su control y la explotación de las tierras y que, por otro lado, difunda las ideas políticas y religiosas. En nuestra provincia quedan varias calzadas romanas, algunas ciudades y abundantes villas.
Los visigodos también valoran la posición estratégica de esta tierra y la colonizan, pero apenas quedan restos. Es una época de escasa población y vivían en las villas. Más bien es una población rural y pobre como lo demuestran las tumbas.
Los musulmanes construyeron una red de fortalezas para controlar la población con la que habían pactado a cambio de tributos y las tierras. Destaca Calatrava la Vieja que controlaba el paso entre Montes de Toledo y Sierra Morena, Toledo-Córdoba.
XII-XIII hay una gran ofensiva cristiana. Los reyes crean y apoyan las Órdenes Militares, dentro de un ideal de cruzada para expulsar a los musulmanes. Este período tan decisivo en la historia de Ciudad Real es el que le otorga su peculiaridad.
XV-XVI Son siglos prósperos en los que se desarrolla la agricultura, la ganadería y el comercio. Comienzan las construcciones principales de los pueblos gracias al mecenazgo de los caballeros de las Órdenes.
XVII, es un siglo de peste, sequías y malas cosechas.
XVIII, los Borbones intentan modernizar este territorio apoyando algunas creaciones como la Fábrica de Blondas en Almagro o el Hospital de la Misericordia en Ciudad Real, Escuela de Minas y Hospital de Almadén, la fábrica de pólvora y el Canal del Gran Prior en el entorno de las lagunas de Ruidera.
XIX-XX, está marcado principalmente por las desamortizaciones. A finales de siglo, la nueva burguesía trae el ferrocarril y algunos avances. Pero estas tierras de escasa industrialización hacen que haya en el siglo XX una fuerte emigración rural, concentrándose la población en algunas ciudades Ciudad Real, Puertollano, Valdepeñas, Tomelloso y Alcázar de San Juan.










